Las diferencias entre fábula y cuento de hadas.

Dom, dic 4, 2011 | Escrito por Jon burguera

General

“Si se trata de fábulas, éstas relatan mediante palabras, actos o sucesos —fabulosos, si bien pueden acontecer— lo que uno debería hacer. Las fábulas exigen y amenazan —son moralistas— o simplemente entretienen.”

Bruno Bettelheim

Fotografía: La cigarra y la hormiga de Xip Xap

Este fin de semana hemos asistido en familia a la representación de “La cigarra y la hormiga” del colectivo teatral Xip Xap, en la casa de cultura de Cobeña.

Yo siempre mantengo cierta distancia con las fábulas y, francamente, tenía mis reservas a llevar a mis hijos a la representación. Son las desventajas de estudiar teoría de cuentos de hadas, a veces saber más no es una ventaja.

Al compartir mis reservas con mi mujer, tuvimos un pequeño debate sobre el tema, y creo que el resultado ha sido interesante.

Las fábulas son relatos parecidos a los cuentos de hadas, pero con una diferencia crucial, siempre finalizan con algo parecido a un castigo moral por no haber sido “bueno”. Con mucho tino, mi mujer planteaba “Bueno, en los cuentos de hadas, el malo también recibe su merecido”. Esto es cierto, sin embargo las pequeñas diferencias entre fábulas y cuentos de hadas, hacen que el castigo al malo sea completamente diferente en un caso y en otro. Veamos cómo:

  • Identificación con el héroe:
    En los cuentos el protagonista padece una desventura o sufre un castigo al comienzo del relato, pero luego siempre tiene la oportunidad de redimirse. Al final del relato el derrotado es el malhechor. Es decir el que no tiene final feliz es el malvado, el héroe protagonista siempre tiene final feliz.
    En las fábulas, en cambio, el relato comienza con varios protagonistas, de los cuales uno será castigado por su mal comportamiento moral. Al principio todos son “buenos”, son sus malas acciones los que los descalifican. En la fábula de la cigarra y la hormiga, una trabaja y la otra descansa, sólo la llegada del invierno castiga a la cigarra por holgazana. En este caso el niño se ha podido identificar con la cigarra y por lo tanto ser el castigado.
    En el cuento el niño nunca se identifica con el personaje malvado, pero en la fábula sí, por lo que el relato no es reparador para el niño, no tiene oportunidad de redimirse: se ha identificado con un personaje y es castigado.
  • Naturaleza del mensaje.
    En las fábulas la moralidad es explícita en el relato, como decíamos, se castiga a un protagonista por una acción mala. Es decir, el mensaje directo de la fábula es que los comportamientos negativos son castigado, por lo tanto es un mensaje racional, que el niño no tiene capacidad para entender aún.
    En los cuentos, sin embargo, los componentes morales no son explícitos. Son relatos en los que el héroe ha de hacer una misión de rescate (o similar) en la que ha de hacer gala de generosidad, compasión o amor.  Gracias a su generosidad tiene un final feliz, pero lo importante es el rescate, por lo que el contenido moral no es explícito sino implícito.
    El niño percibe estos valores porque por empatía con el héroe y los intuye como positivos, aunque aún no sea capaz de entender por qué.

Las diferencias son pequeñas, pero las implicaciones muy grandes. Estas diferencias hacen que al escuchar una fábula el niño tenga la sensación de haber recibido una reprimenda moral y un final insatisfactorio.
Al escuchar el cuento, en cambio, el niño ha escuchado una aventura en el que el héroe triunfa gracias a sus valores positivos. Es bastante diferente ¿no?

Como decía al principio, sí que asistimos a la obra, y además de entretenida la considero muy recomendable.  ¿Por qué? Bueno, porque a la gente de Xip Xap tampoco les gusta el final de la fábula y, con permiso del autor, cambian el final que todos conocemos por un final feliz.


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